
Estos días Lunes son funestos! Es el día más pesado y haragán que existe. ¡Es el día de la marmota!
Lo extraño es que antes no era así, por el contrario era el día más deseado. Debe haber sido porque antes el día Domingo avanzaba lento, interminable, arrastraba las horas. No había internet ni computadores ni algo parecido. A duras penas estaba la radio, ese aparatito que emitía voces y hacía las delicias de todos. lo malo que tenía es que el día Domingo solo se dedicaba a emitir partidos de futbol. Después llegó la televisión, pero con horario de 17:00 a 24:00 hrs, además la imagen tendía más bien a bailar, con lo cual, mi imaginación se fortaleció, porque era un verdadero reto ver a Tom y Jerry, a Kimba el león blanco, en una imagen completa, sin contar que no había color sino que se veía en blanco y negro.
El tiempo sobraba como para mirar el cielo, dibujar mentalmente en las nubes, leer, escribir, conversar con los vecinos, ayudaba a mamá en la cocina y hasta iba a misa y cantaba en el coro.
Entonces llegaba el lunes con fuerza, como un comienzo energético. Lo esperaba con ansias para hablar con las amigas del Liceo, para tener una excusa e ir más allá de la plazuela, siempre había una anécdota divertida que escuchar o alguien a quien “pelar”. La ciudad cobraba vida el lunes a diferencia del Domingo aletargado.
Hoy por la mañana del lunes, el despertador sonó antes y marcó la misma hora. El cuerpo se mueve lento y las expresiones de los demás son un ataque constante. El hambre azota a eso de media mañana. Esa debe ser la respuesta del cafecito que se toman los empleados de servicios públicos a toda hora, es que para ellos, ¡todos los días son lunes! Porque un café a eso de las diez, es la formula perfecta para aguantar el resto del día.
Lo bueno de todo esto es que no sólo a mi me apesta el lunes, hay muchos más igual que yo. Que las cosas se agrian y la voz suena más dura, se enojan por cualquier cosa y el trabajo no rinde.
Pero no se puede sacar el lunes y ponerlo en lugar de otro, porque el día que tome su lugar, también tomaría sus características. Me acuerdo de Israel que hace su Sabbat como para nosotros el domingo y su lunes es el domingo, que es su primer día de la semana. Igual andan con la cara larga el domingo porque es el primer día de trabajo, así como los portugueses que llaman a los días de otra manera: segunda, terca, pero con ello no pueden sustraerse al ánimo torpe después del día de descanso.
Es algo más profundo que un nombre de día, por eso no se le puede llamar de otra manera para cambiar su percepción, sigue ahí, donde siempre.
Creo que tiene que ver con lo que hacemos y cómo lo hacemos. Con nuestros recuerdos y nuestro presente.
Habrá que aprender a tomar el día lunes de otra forma, quizás como el viernes o el jueves. Mientras tanto, hay que seguir viviendo los lunes como mejor se pueda.
Lo extraño es que antes no era así, por el contrario era el día más deseado. Debe haber sido porque antes el día Domingo avanzaba lento, interminable, arrastraba las horas. No había internet ni computadores ni algo parecido. A duras penas estaba la radio, ese aparatito que emitía voces y hacía las delicias de todos. lo malo que tenía es que el día Domingo solo se dedicaba a emitir partidos de futbol. Después llegó la televisión, pero con horario de 17:00 a 24:00 hrs, además la imagen tendía más bien a bailar, con lo cual, mi imaginación se fortaleció, porque era un verdadero reto ver a Tom y Jerry, a Kimba el león blanco, en una imagen completa, sin contar que no había color sino que se veía en blanco y negro.
El tiempo sobraba como para mirar el cielo, dibujar mentalmente en las nubes, leer, escribir, conversar con los vecinos, ayudaba a mamá en la cocina y hasta iba a misa y cantaba en el coro.
Entonces llegaba el lunes con fuerza, como un comienzo energético. Lo esperaba con ansias para hablar con las amigas del Liceo, para tener una excusa e ir más allá de la plazuela, siempre había una anécdota divertida que escuchar o alguien a quien “pelar”. La ciudad cobraba vida el lunes a diferencia del Domingo aletargado.
Hoy por la mañana del lunes, el despertador sonó antes y marcó la misma hora. El cuerpo se mueve lento y las expresiones de los demás son un ataque constante. El hambre azota a eso de media mañana. Esa debe ser la respuesta del cafecito que se toman los empleados de servicios públicos a toda hora, es que para ellos, ¡todos los días son lunes! Porque un café a eso de las diez, es la formula perfecta para aguantar el resto del día.
Lo bueno de todo esto es que no sólo a mi me apesta el lunes, hay muchos más igual que yo. Que las cosas se agrian y la voz suena más dura, se enojan por cualquier cosa y el trabajo no rinde.
Pero no se puede sacar el lunes y ponerlo en lugar de otro, porque el día que tome su lugar, también tomaría sus características. Me acuerdo de Israel que hace su Sabbat como para nosotros el domingo y su lunes es el domingo, que es su primer día de la semana. Igual andan con la cara larga el domingo porque es el primer día de trabajo, así como los portugueses que llaman a los días de otra manera: segunda, terca, pero con ello no pueden sustraerse al ánimo torpe después del día de descanso.
Es algo más profundo que un nombre de día, por eso no se le puede llamar de otra manera para cambiar su percepción, sigue ahí, donde siempre.
Creo que tiene que ver con lo que hacemos y cómo lo hacemos. Con nuestros recuerdos y nuestro presente.
Habrá que aprender a tomar el día lunes de otra forma, quizás como el viernes o el jueves. Mientras tanto, hay que seguir viviendo los lunes como mejor se pueda.

2 comentarios:
Jajajajaja este tema fue como buscar la razon de la inmortalidad del cangrejo xD
A todo esto pq los lunes se llaman lunes? si en ingles se llaman monday...onda...na q ver?
me parecio super interesante la reflexion del dia lunes y los recuerdos sobre el dia domingo, pero hace años los dias domingo tambien me cargaban, tener que ponerme la ropa de domingo, incluyendo corbata humita para ir a ver a los abuelos o a las tias mayores uff, creo que en esa epoca en la de colegio el lunes si era entretenido
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