No somos eternos




Me encanta escribir con lápiz de mina o a carbón, como dicen en algunas partes. Eso de borrar lo escrito y volver a escribir sobre lo anterior,enciende en mí una sensación casi malévola. De igual manera, odio aquellos lápices a los cuales no se le ve el desgaste de pasta o de tinta. No me gusta esa sensación de no saber cuando se acabará, por ende, compro de esos trasparentes. Tampoco me gustan esos de punta fina porque practicamente duran muchisimo tiempo.Para qué decir del jabón Le Sancy en pastilla, simplemente lo odio. Eso de verlo dias, meses, año en el mismo lugar en el baño, me sacaba de quicio. solo con el tiempo entendí lo que pasaba. es que, simplemente no se puede hacer un elemento que intente demostrar aunque sea un pedacito, de eternidad y cuando estuve en edad de comprar mis cosas para el baño...obviamente no fue el jabón ese. Aunque ahora está en líquido no se me pasa por la mente comprarlo, le tengo fobia o por decir lo menos, desconfianza. Creo que todo se debe a que estoy muy conciente que todo se caba y con mayor razónlas cosas. al ver algo que se acaba me da el privilegio de que yo dure algo más. en contrapunto, me encantan las peliculas de vampiros, por el plantamiento de quedarse en un momento de la vida asi como pegados. esa parte de la película "el diario de un vampiro" en que hay una vampira niña, que interiormente crece pero queda siempre una niña, es practicamente traumático. su maldad crece en el tiempo, pero no su inocencia externa. Ufff, hay mucho para decir al respecto. La cuestión es que mi mente prefiere conservar el concepto de eternidad más allá de las cosas de esta tierra y acá, no nos queda otra que terminar

Y TODO VUELVE A SU CURSO


Lo pasado permite remover el presente y cambiar el futuro.Esta tenue conciencia de casi ser una invalida, al temer que ese ataque de no se què ,vuelva a pasar me llevo a volver a mi familia. Al menos la que tengo màs cerca. Pero lo mà simportante es que la vida me golpeò indicandome que no puedo estar sola. Quizàs ese es el quid del aunto. Por casi 8 años lo hice asì: del departamento al trabajo y del trabajo a la casa. A veces un despiste al supermercado o a otras compras. En general soledad, pero debo confesar que me gustaba. Eso de entrar sacándose la ropa y tirarse sobre la cama deshecha mientras que buscaba el control de la tv...es fantástico. Despertarse los sàbados a la hora que quisiera y hacer el dìa lo que no pensara o hacer del domingo el dìa del pijama, es sensacional. Cuando una vive con otras personas, aunque esta sea familia, ya hay que respetar espacios y tiempos ajenos. Pero no se puede tener todo ¿verdad?.De todas formas es vida buena, solo que es fome eso de vivir pendiente de que podria pasar algo. Intimamente entiendo que el mundo de las posibilidades es inmenso y que es mejor no atarse a él, pero tiendo a pensar mucho en eso.
Ahora comienza otra etapa y espero no defraudarme.