No somos eternos




Me encanta escribir con lápiz de mina o a carbón, como dicen en algunas partes. Eso de borrar lo escrito y volver a escribir sobre lo anterior,enciende en mí una sensación casi malévola. De igual manera, odio aquellos lápices a los cuales no se le ve el desgaste de pasta o de tinta. No me gusta esa sensación de no saber cuando se acabará, por ende, compro de esos trasparentes. Tampoco me gustan esos de punta fina porque practicamente duran muchisimo tiempo.Para qué decir del jabón Le Sancy en pastilla, simplemente lo odio. Eso de verlo dias, meses, año en el mismo lugar en el baño, me sacaba de quicio. solo con el tiempo entendí lo que pasaba. es que, simplemente no se puede hacer un elemento que intente demostrar aunque sea un pedacito, de eternidad y cuando estuve en edad de comprar mis cosas para el baño...obviamente no fue el jabón ese. Aunque ahora está en líquido no se me pasa por la mente comprarlo, le tengo fobia o por decir lo menos, desconfianza. Creo que todo se debe a que estoy muy conciente que todo se caba y con mayor razónlas cosas. al ver algo que se acaba me da el privilegio de que yo dure algo más. en contrapunto, me encantan las peliculas de vampiros, por el plantamiento de quedarse en un momento de la vida asi como pegados. esa parte de la película "el diario de un vampiro" en que hay una vampira niña, que interiormente crece pero queda siempre una niña, es practicamente traumático. su maldad crece en el tiempo, pero no su inocencia externa. Ufff, hay mucho para decir al respecto. La cuestión es que mi mente prefiere conservar el concepto de eternidad más allá de las cosas de esta tierra y acá, no nos queda otra que terminar

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Que buen análisis, comparto lo del lápiz y la fobia al jabón ese....siempre me dio la sensación que duraba mucho, y lo dejaba remojando en la tina hasta que se hacia pequeño....mmmm....me alegro de no ser eterna, por lo mismo hay que vivir ahora.....

Saludos,

María José

Disculpa que me entrometa en tu Blog, pero me agrado leerte y no pude aguantar las ganas de escribir.